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Presentación Bibliografía consultada: |
La Provincia de La Pampa es uno de los
estados más jóvenes de la República Argentina, ya que accedió al reconocimiento
político en 1952.
Se ubica en el centro del país, absorbiendo las últimas caracterizaciones de la pampa
húmeda bonaerense -al extremo noreste- y los signos distintivos de la Patagonia, en la
mayor parte del resto del territorio, configurando una bisagra geográfica que la acción
de los pampeanos transforma en un puente solidario de integración de nuestro país.
Tiene una superficie de 143.440 km2, que representa el 6% del total nacional y una
población de alrededor de 300 mil habitantes, según el Censo 2001, en crecimiento paulatino, revirtiendo un proceso
expulsor de población, que caracterizó su territorio en décadas pasadas.
A partir de su capital Santa Rosa, las distancias a los centros importantes del país son
las siguientes: Buenos Aires 607 km., Rosario 608 km., Córdoba 610 km., Mendoza 800 km.,
Bahía Blanca 327 km., Viedma 602 km., Neuquén 534 km.
Su situación geográfica redunda en una serie de ventajas:
Tiene una posición estratégica con respecto al resto de las provincias y a los grandes puertos que relacionan al país con el continente americano y el mundo.
Esta favorable posición le permite a la Provincia estar en contacto permanente con los mercados más importantes y desarrollar una comunicación fluida y un intercambio comercial y cultural constante con las provincias del norte, los oasis cuyanos, el resto de la Patagonia y el litoral atlántico.Como puerta de la Patagonia argentina ha consolidado un proceso de integración, trazando vínculos para conformar una unidad regional definitiva. El proceso de integración regional culmina en la cumbre de Gobernadores Patagónicos, realizada en Santa Rosa, el 26 de Junio de 1996, cuando se logra el primer acuerdo avalado por la reforma de la Constitución: El Tratado Fundacional de la Región Patagónica, cuyo texto expresa:
"Nosotros.
Los Gobernadores de las provincias de la Patagonia Argentina;
Por el mandato y la responsabilidad otorgada por la soberana voluntad de nuestros pueblos;
En la absoluta convicción que los Estados Provinciales que representamos, forman parte indisoluble, solidaria e integrada de la Nación Argentina;
En el marco de nuestra Constitución Nacional, facultados por su artículo 124 que indica: "Las provincias argentinas podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimientos de sus fines ...";
Con la decisión de reafirmar la identidad regional patagónica;
Con el objeto de consolidar la integración que permita aportar soluciones a las necesidades comunes;
En defensa y valorización de un federalismo de cooperación y concertación que posibilite aunar y asociar las particularidades culturales;
Con la intención de promover acciones concretas de complementación que potencien el desarrollo de nuestros pueblos;
Asumiendo el compromiso y la responsabilidad de generar condiciones superadoras del actual estado de la Región.ACORDAMOS
ARTICULO PRIMERO: Crear, en el marco de las Constituciones Provinciales y del Artículo 124 y concordantes de la Constitución Nacional, la Región de la Patagonia integrada por las provincias de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, de Santa Cruz, del Chubut, de Río Negro, del Neuquén y de La Pampa.
ARTICULO SEGUNDO: La Región tendrá como objetivo general proveer al desarrollo humano y al progreso económico y social, fortaleciendo las autonomías provinciales en la determinación de las políticas nacionales, en la disponibilidad de sus recursos y el acrecentamiento de su potencial productivo, conservando la existencia de beneficios diferenciales que sostengan el equilibrio regional.
ARTICULO TERCERO: Establecer como instancia máxima en la conducción política de la región a la Asamblea de Gobernadores, constituida por los primeros mandatarios de las provincias signatarias del presente tratado
ARTICULO CUARTO: .Reconocer al parlamento patagónico como expresión de la voluntad integradora regional de los poderes legislativos de las provincias integrantes de este tratado.
ARTICULO QUINTO: Establecer que la Asamblea de Gobernadores podrá implementar a través de las respectivas jurisdicciones provinciales políticas regionales, totales o parciales, previamente concertadas, las cuales se materializarán mediante protocolos adicionales, dejándose establecido asimismo el reconocimiento de la existencia de dos subregiones: Patagonia Sur y Patagonia Norte.
ARTICULO SEXTO: El presente tratado de creación de la Región será sometido a la aprobación de las respectivas Legislaturas de cada una de las provincias intervinientes.
ARTICULO SEPTIMO: Cumplido el procedimiento previsto en el artículo anterior, se dará conocimiento del presente tratado al Congreso Nacional.
ARTICULO OCTAVO: Los mandatarios firmantes, Gobernadores de las Provincias de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Señor José Arturo Estabillo; de Santa Cruz, Señor Dr. Néstor Carlos Kirchner; de Chubut, Señor Dr. Carlos Maestro; de Río Negro, Señor Dr. Pablo Verani; del Neuquén en su representación, el Señor Vicegobernador Dr. Ricardo Corradi; y de La Pampa, Señor Dr. Rubén Hugo Marín, en prueba de conformidad suscriben seis ejemplares del presente tratado, de un mismo tenor y a un solo efecto en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, a los veintiseis días del mes de junio de mil novecientos noventa y seis."
Una caracterización:
"... la baja densidad de población, el clima, el suelo, la flora y la fauna de las dos terceras partes del territorio pampeano definidos como árido o semiárido, el producto bruto geográfico donde impera el sector primario, nos define como provincia con características netamente patagónicas."
Una historia:
" Pero por si esto fuera discutible creo que somos Patagonia porque hay todo un pasado común por nuestros indígenas, por una misma operación militar de conquista, una colonización y un posterior despoblamiento que es similar y en algunos casos idéntico. Porque existe además un presente cargado de carencias, dificultades y deficiencias que nos preocupa al conjunto. Porque este desierto sin poner en producción plena, y estos espacios vacíos no sólo nos duelen sino que hacen tremendamente vulnerable nuestra soberanía." (Luis Roldán. "La PamPatagonia").
Una vocación:
"... muchas
vivencias geográficas se encuentran en los protagonistas de la geografía: los hombres.
Entre ellas la vocación regional, en forma de sentido de pertenencia".
"... la geografía puede concebir la regionalidad como el espacio
donde habitan los que se consideran adscriptos a una región. Y, como es sabido, la mayor
parte de los pampeanos se sienten patagónicos". (Fernando Aráoz. "La Pampa
Total").
NUESTRA GEOGRAFÍA
Como se ha expresado, la provincia de La Pampa, tiene una posición mediterránea, siendo sus puntos extremos:
NORTE: Paralelo de 35º Sur entre los meridianos de 63º 23' y 65º 07 Oeste.
SUR: Punto trifinio con las provincias de Buenos Aires y Río Negro.
ESTE: Meridiano de 63º 23' Oeste, entre los paralelos de 35º y 39º 11' Latitud Sur.
OESTE: Meridiano de 68º 17' Longitud Oeste entre los paralelos de 36º y 36º 11'.
La provincia de La Pampa
integra el dominio de los climas templados y semiáridos.
En el sector nororiental del territorio se registran los mejores
niveles de precipitación, existiendo también buenos suelos y temperaturas agradables que
han permitido el asentamiento de la mayor parte de la población con el mayor desarrollo
productivo.
Hacia el oeste y sudoeste, disminuye el nivel de precipitaciones y
calidad de los suelos, siendo las amplitudes térmicas muy pronunciadas, típicas de los
climas continentales.
Las condiciones rigurosas del medio se acentúan en el extremo oeste,
donde sólo es posible la ganadería de cría intensiva, la agricultura bajo riego y la
actividad
minera.
Debe apuntarse que la Provincia no constituye una unidad geológica, morfológica, hídrica o climática, sino que participa de regiones que a su vez corresponden a otras provincias. Se han estimado regiones fisiográficas, cuya síntesis es la siguiente:
1) SIERRAS: Son de rocas desgastadas. Sus alturas varían de 600 m. en las Sierras de Lihué Calel (ubicadas en el departamento homónimo) a 1.088 m. sobre el nivel del mar en el Cerro Negro (Departamento Chical Có).
2) MESETAS: Existen 2 tipos: el de la meseta basáltica, relacionada con erupciones volcánicas y el de las mesetas residuales (correspondientes a la unidad geomorfológica de los médanos y mesetas residuales) como la de Luan Toro que tiene una diferencia con el medio circundante de unos 20 m. Bajo esta categoría existen otras ubicadas en los grandes valles, y en los cerros mesa, del extremo S.E.
3) LLANURA: Se localiza en el ESTE, siendo su fisonomía similar a la que presenta la provincia de Buenos Aires.
Su horizontalidad no se ve modificada por depresiones o elevaciones relevantes. En general, está cubierta por un manto arenoso continuo que se apoya en una base calcárea (tosca) entre los 6,80 y 3,00 m. de espesor.
4) VALLES: Se disponen en forma de abanico a partir del centro de la Provincia, con una dirección NE-SO. Los principales de N a S son: Nerecó, del Tigre, Chapalcó, Quehué, Utracán, Quiñi-Malal, Maracó Chico, Chilhué, Maracó Grande y Hucal.
La hidrografía, fitogeografía, población, economía, etc. serán desagregadas en los correspondientes campos de investigación.
Los últimos hallazgos arqueológicos de
Casa de Piedra testimonian la presencia del hombre en La Pampa desde hace 9.000 años.
Los primeros pobladores del territorio, como sustrato étnico y
prehistórico, fueron grupos tehuelches cuya distribución se extendió por gran parte de
la Patagonia, incluyendo la actual provincia de La Pampa.
Los tehuelches, que dieron el sello a la primera etapa del período
indígena, anterior al 1800, no tuvieron un dominio fuerte en el territorio. Su economía
natural se sustentó en la caza de guanacos y choiques (ñandú) y la recolección de
frutos silvestres. Se desplazaron por una dilatada geografía sin dejar rastros
perceptibles, más allá de algunos testimonios de menor significancia.
El segundo período indígena tiene su apogeo entre los años 1834 a
1873, cuando grupos de mapuches o araucanos provenientes de Chile, realizaron la
araucanización de los grupos autóctonos. Merced a la incorporación del caballo como
medio de movilidad, se adentraron en este territorio, para implementar una economía
basada en el pillaje y el saqueo a las estancias bonaerenses y conformaron los
asentamientos aborígenes en lugares con abundante agua dulce, pasto, leña, sal, etc.;
como Salinas Grandes (dominio de Calfulcurá), Leuvucó, Montes de Toay, etc..
Los ranqueles o ranquelinos ("gente de los carrizales") eran
reconocidos en el año 1700. Eran agricultores cazadores de a caballo y realizaban el
trueque con otras etnias. Su contacto con los tehuelchues y la similitud linguística con
los mapuches los tornó un grupo heterogéneo.
Las campañas militares realizadas durante la Conquista al Desierto
marcaron el ocaso del período indígena (año 1879), unos combatidos hasta el exterminio
y otros condenados a la marginación y confinamiento en el desierto.
El poblamiento moderno comprende dos etapas:
a) La primera oleada pobladora (1880 a 1899): Se inició con la mensura de
las tierras y el establecimiento de la red catastral. Se trata de inmigrantes nacionales
procedentes de las provincias de San Luis, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fé. La
mayoría eran peones de estancias bonaerenses e indígenas apaisanados.
La fuerte inmigración española que se registró a fines de la etapa, imprimió cambios
que modificarían sustancialmente el paisaje y la identidad pampeana.
b) La segunda oleada pobladora comienza a principios del presente siglo,
representa la "época de oro" de la colonización agraria y se refiere a la
fuerte inmigración europea que llegó a poblar nuestras tierras, siendo el principal
destino el sector oriental.
Debido a las leyes nacionales de inmigración, que pasaron del sistema
de colonización al de arrendamiento, nuestro territorio se convirtió en receptor de
numerosos grupos de inmigrantes que huyendo del hambre, la miseria y la persecución
ideológica y social se aventuraron a la conquista de nuevos horizontes.
Llegaron españoles, italianos, alemanes del Volga, franceses, judíos,
árabes, vascos; con el propósito de trabajar un extenso territorio. Muchos, al no poder
ser dueños de la tierra por el injusto sistema de arrendamiento, que privilegiaba la
posición de los grandes latifundistas, regresaron a sus países de origen o migraron a
las grandes ciudades.
Simultáneamente con el tendido de las líneas férreas surgen muchos
de los pueblos de la Provincia.
Desde el punto de vista cultural, y si se quiere espacial, se
manifiesta una clara diferenciación, entre el Oeste cuyo sustrato tiene origen criollo, y
donde aún se conservan elementos de la cultura aborigen, y el Este, la pampa gringa, la
del inmigrante.
Con la paulatina valorización de las tierras, las actividades
extensivas referidas a la economía pastoril, fueron convirtiéndose en comerciales: cría
de ganado vacuno, monocultivo de trigo, etc.
En los últimos años la población de La Pampa ha recibido un último
aporte de inmigrantes provenientes de provincias vecinas -especialmente Buenos Aires,
Córdoba y Mendoza- como consecuencia de la caída de las economías regionales y crisis
de sus productos.
La cultura institucional de La
Pampa nace de las últimas etapas del poblamiento, que se traduce en una minoritaria
herencia aborigen y una adaptación de culturas europeas a un medio no siempre semejante
al de su lugar de origen.
Así se perfila la pampeanidad, sobria por sus orígenes, ruda por su crecimiento, agreste
por su medio, rica resultante de variados aportes.
Su patrimonio cultural se expresa en manifestaciones que es posible
observar, entre otros sitios, en las reservas naturales de Parque Luro y de Lihué Calel;
en las colecciones de restos líticos exhibidas en los museos provinciales, producto de
investigaciones arqueológicas; en las pinturas rupestres de Quehué y de Lihué Calel; en
la Manzana Salesiana de General Acha, expresión de una congregación religiosa, que tuvo
ingerencia en la Patagonia; en los pisaderos de Victorica, como área de constitución de
la primera planta urbana de La Pampa; en el Teatro Español de Santa Rosa y en el núcleo
fundacional de Toay, por su valor arquitectónico; en las lagunas diseminadas por la
Provincia que presentan valor histórico y arqueológico importante como Salinas Grandes.
A las expresiones naturales y a las materiales del hombre se debe sumar
las del espíritu, las de la creatividad humana en el mundo del arte, las letras, las
artesanías. La escala temporal muestra cómo la expresión en este sentido se va
perfilando en La Pampa con un carácter propio. Al principio la literatura y la plástica
cumplían, en gran medida una función documental. La vastedad de la naturaleza
configuraba en sí un escenario mítico. Lo fantástico residía en la experiencia
tangible. La música, como siempre ocurre, acompañó las vicisitudes de los migrantes,
los cuales hallaron en su medio a los payadores, los que cantan leyendas, mitos y las
propias experiencias de la vida. Con el correr del tiempo en una sociedad más
consolidada, aparecen los artistas que se preguntaron cómo enunciar lo que ven y sienten
cada día y nace una necesidad estilística, un enfoque particular, y con ellos un
documentalismo que plasma al paisaje desde una óptica impresionista, precedido por la
figura humana y un fuerte dinamismo cromático. La literatura continúa poblada de
fenómenos naturales y la dimensión envolvente de la llanura, pero ahora el hombre es su
protagonista central. Indudablemente el escritor toma conciencia de su condición de
latinoamericano. El relato breve y la poesía lírica prevalecen sobre la novela.
Los escritores, plásticos y músicos se organizan y agrupan,
impulsados por la necesidad de indagar su propio devenir cultural. Los músicos abrevan en
la poesía regionalista y comparten obras de carácter folclórico en las que se advierte
la presencia de música cuyana y del sur argentino. A su vez, y sucesivamente, estas obras
se tornan cada vez más estilizadas y, por ende, más originales. A pesar de que el jazz,
el rock y la música clásica han cobrado últimamente un tono relevante, es en el
folclore donde se pasa, sin intervalos, de la interpretación al hecho creativo.
En la expresión pictórica se observa una mayor multiplicación de las
tendencias: desde el impresionismo figurativo y abstracto, pasando por nuevos tratamientos
del paisaje hasta la inclusión de signos geométricos asimilados de las pinturas
rupestres.
Dentro de la literatura, hay una fuerte tendencia a relevar el pasado
histórico. Otra minoritaria, hace del ejercicio de la escritura una forma de conocimiento
y práctica artística.
En las artesanías perviven elementos de las culturas aborígenes
imbrincados con los aportes culturales criollos y europeos.