RECURSOS HIDRICOS SUPERFICIALES

   La provincia de La Pampa posee escasos recursos hídricos superficiales. Estos son de importancia superlativa para el hombre y su carencia constituye una fuerte limitante para el desarrollo socioeconómico de su territorio. Sus dos redes alóctonas son las únicas vías de drenaje de importancia (Ríos Colorado y Atuel-Salado-Chadileuvú) y se carece de una red autóctona.
    Las lagunas, los arroyos y los manantiales conforman elementos complementarios y característicos del sistema hidrográfico pampeano.
    El Río Colorado, constituye un recurso permanente, es alimentado por deshielos. La cuenca actual alcanza los 70.000 km², con un caudal medio de 130 m³/seg, manifiesta crecidas cíclicas cada 11 años que, en algunos casos, han llegado a superar los 1.100 m³/seg, pero los máximos anuales no superan los 500 m³/seg en verano, respetando el régimen nival del río. El Salado-Chadileuvú es un caso mucho más complejo, sufre un franco deterioro ambiental por los aprovechamientos de sus afluentes.
    El Salado-Chadileuvú en La Pampa no es un río de comportamiento simple. El primero de ellos penetra con rumbo Noreste - Sudoeste, que mantiene a lo largo de 37 km, hasta su encuentro con el Atuel. Entre ambos cursos, forman un laberinto de bañados, lagunas, brazos menores que pasan frente a Puelches. En un tramo de 10 km se presenta con pendiente pronunciada, para perderse en la laguna La Amarga.
    Desde esta última, hasta el río Colorado se denomina Curacó, con una extensión de 130 km. De éstos unos 40 km. son de cauce empantanado. El Río Atuel tiene su naciente en la provincia de Mendoza y su desagüe en La Pampa, siendo el último afluente del gran colector andino que constituye el río
Desaguadero-Salado-Chadileuvú
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    El hecho de ser alimentado en su curso superior por nieve, explica el período de bajante invernal, como las crecientes de verano.
    Al Oeste, en la Meseta Basáltica, existen aproximadamente medio centenar de manantiales producto de la captación de agua por parte de aquella roca volcánica. Algunos poseen erogaciones considerables como los de Puelén, Agua de Torres y Buta Ranquil.
    Se aprecian numerosas lagunas dispersas en su territorio en forma no homogénea, pues la mayor parte se sitúan en el Este y Centro, pero vale aclarar que el mayor cuerpo palustre está en el Oeste: las lagunas de Puelches.
    La ubicación, calidad de las aguas, extensión, accesibilidad, etc. permite una amplia variedad de usos, que van desde abrevar el ganado hasta las utilizadas con fines industriales, recreativos, medicinales, etc.
    La alimentación de la mayoría de las lagunas es de tipo pluvial, aunque las hay alimentadas por manantiales, ríos o arroyos. Cualquiera sea el origen de las aguas, se nota un proceso de desecamiento que ha llevado a la desaparición de muchas de ellas.
    Las lagunas que merecen una especial atención, por su importancia económica, son las productoras de sal (salinas), que se hallan ubicadas en el SE pampeano, como: Salinas Grandes, Salitral Negro, Salinas Grandes de Anzoátegui, Colorada Grande, etc.
    Otras han alcanzado notoriedad por constituir lugares recreativos (Utracán; Parque Luro; San Marcos; Don Tomás; Guatraché; etc.), sus aguas poseen virtudes curativas por lo que se las describe como "Recursos Hidrotermominerales".

(Ver Mapa Nº III).

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