Las mujeres generalmente descubren el embarazo antes de que llegue la confirmación oficial.
Hay síntomas corporales e inclusive psíquicos (unos más evidentes que otros) que así lo demuestran. Algunos de estos pueden ser: tirantez en el pecho, náuseas, vómitos, sensación de asco ante ciertos olores y sabores, somnolencia, manía a determinados alimentos (antojos).
Sin embargo el principal indicio que hay que tener en cuenta ante la sospecha de un embarazo es la AUSENCIA DE REGLA ó MENSTRUACIÓN (amenorrea).
Si bien puede atribuirse a otras causas, la interrupción de la menstruación es un indicador suficientemente importante como para que vayas al médico. Es fundamental que realices la consulta antes del tercer mes.
La detección precoz es la mejor manera de empezar a acompañar la evolución de tu embarazo.

Visitaste al médico, sabés que estás embarazada. ¡Felicitaciones!.
Es una buena manera de ayudar a ordenarte en esta etapa de cambios.
Cuál es el paso siguiente para que tu embarazo tenga el mejor comienzo posible?:el carnet perinatal.
Para que tu médico:
Es necesario que lleves el carnet cada vez que vayas a la consulta, durante el embarazo y en el momento del parto porque allí está resumida la principal información que le hace falta a tu médico.
Si se olvidó de dártelo, RECLAMÁSELO, no te quedes sin él.
El carnet perinatal es un DOCUMENTO INDISPENSABLE para saber cómo van las cosas y qué hace falta hacer en caso de presentarse alguna complicación.
En cuanto el test de embarazo da positivo las mujeres se preguntan: ¿cuándo nacerá mi hijo? Como los calendarios no son infalibles lo mejor es preguntárselo a tu médico. Tu apariencia externa empieza a cambiar. El útero tiene ya el tamaño de una naranja y sobresale un poco de la pelvis. Tus formas, en general, comienzan a redondearse. El bebé al finalizar el tercer mes de embarazo mide más o menos 8 cm. de largo y pesa 30 gramos aproximadamente.
Su corazón ya late y, aunque no puedas notarlo todavía, lleva una vida muy activa y llena de movimientos.
Entre los primeros análisis que va a pedirte tu médico, figura el de sangre. ¿Por qué? Entre otras cosas porque en la sangre de las personas hay un elemento que puede aparecer ó estar ausente. Cuando está presente hablamos de factor RH positivo, en cambio cuando no aparece decimos factor RH negativo. Si el papá y la mamá del bebé son ambos del mismo factor RH (negativo ó positivo) no existirá ningún problema. Pero si la mamá es factor RH negativo y el papá es factor RH positivo puede haber problemas si el bebé resulta RH positivo, porque en el siguiente embarazo el nuevo bebé puede sufrir trastornos si no se aplica la gammaglobulina hiperinmune específica dentro de las 48 horas posteriores al parto.
Si te parece que podés tener algún motivo de riesgo para el bebé (antecedentes familiares) ó vos misma padecés alguna alergia es muy importante que tu médico lo sepa. Asimismo visitá al dentista para que te revise. Los huesos de tu hijo se están formando y necesitas aumentar el calcio en tu alimentación. Es importante que elijas la ropa más cómoda posible. Las prendas muy ajustadas no te convienen porque dificultan la circulación sanguínea.
Recordá que el consumo de tabaco, alcohol ó drogas afecta a través de tu propia sangre al embrión y puede poner en peligro su salud. Especialmente durante las primeras semanas del embarazo, tu hijo es muy sensible al daño que le pueden producir estas sustancias. Lo más indicado es consultar con tu médico u obstétrica.
El embarazo no es una enfermedad, pero a veces puede complicarse y es muy importante poder advertir a tiempo esas complicaciones para estar en condiciones de proteger la salud de la mamá y el niño.
Ante cualquiera de estos indicadores, ¡ALERTA!
Si tenés alguno o varios de estos síntomas no esperés hasta la próxima consulta. Pedí un turno urgentemente.
Cada embarazo es una situación nueva. A lo mejor ésta no es tu primera vez; tal vez ya lo visitaste con anterioridad.
En cualquier caso tu actual embarazo es un acontecimiento único, diferente, y merece también ser considerado en especial. No te confíes solamente en tu experiencia anterior.
Como si fuera la primera vez es indispensable visitar periódicamente al médico u obstétrica y seguir cuidadosamente sus indicaciones.
La buena evolución de tu embarazo y la salud de tu bebé dependerán en gran medida de la consulta precoz, oportuna y continuada.
Una alimentación adecuada es muy importante durante el embarazo para prevenir problemas y asegurar tu salud y la de tu hijo. Es necesario que sepas que existe una relación entre tus comidas y el estado del bebé, porque si comes equilibradamente hay más posibilidades de que el bebé se desarrolle física y mentalmente mejor.
En general, una dieta basada en carnes de ave, pescado, carnes rojas, hígado, verduras frescas (sobre todo las verdes), huevos, legumbres (por ej. lentejas) y frutas te dará el aporte de proteínas, hidratos de carbono, minerales, vitaminas y grasas necesarios. Las comidas deben ser sencillas, con poco condimento, poca sal, evitando ó consumiendo muy de vez en cuando: fritos, pastas y embutidos (chacinados), así como postres, dulces ó golosinas.
El agua y los líquidos en general son importantes puesto que ayudan a regular la eliminación de desechos.
Podés beber agua potable ó mineral, evitando las bebidas gaseosas que contienen gran cantidad de azúcar. El té, café y mate pueden incluirse siempre y cuando no provoquen insomnio ó acidez. Y por supuesto la leche. Además de ser fuente excelente de vitaminas y minerales, su alto contenido de calcio y fósforo la hace casi indispensable para el buen desarrollo de huesos y dientes. Un cuarto litro de leche diario conviene que sea parte de tu dieta, ó bien reemplazarla por quesos, yogur u otros lácteos. Podés tomar vino con las comidas ó algo de cerveza, pero siempre en pequeñas cantidades.
El principal consejo en cuanto a la dieta, al igual que en todo lo referido a la mujer embarazada, es la moderación.
En cuanto a tu peso, si bien varía para cada persona, es conveniente que no aumente por encima de los 10 kg. hacia final del embarazo (a razón de un kilogramo por mes). Un aumento excesivo de peso puede ser fuente de molestias para vos y producirte inconvenientes durante el parto.
Esta es una de las etapas más lindas del embarazo. Superadas las dificultades iniciales, la panza no te molestará demasiado.
A partir de ahora y hasta el siguiente trimestre es probable que te sientas muy bien. Es un buen momento para recuperarse y tomar fuerzas que te permitan encarar bien los últimos meses y el parto.
En esta etapa tu bebé está aprendiendo a succionar, tiene activas las funciones renales y digestivas. Sus sentidos comenzaron a trabajar en forma apreciable y ya es capaz de percibir cualquier masaje ó presión ejercida sobre su abdomen. Vos también podés sentir unas pataditas emocionantes.
Su crecimiento continúa incansablemente y ya al finalizar el 6º mes mide 30 cm. y pesa 600 gramos aproximadamente. Vos ahora tenés el aspecto típico de una mujer embarazada. El volumen de tu abdomen se ha acentuado bastante (y seguirá creciendo), y tus pezones están más sensibles que antes. La ropa empieza a resultarte estrecha porque tu cintura y caderas están más redondeadas. Hace falta usar ropa holgada y zapatos cómodos.
Es el momento conveniente para iniciar los cursos de Preparación para el Parto. Las mujeres que asisten a estos cursos viven el embarazo con más alegría y comodidad. Durante la parte teórica se proporciona información sobre el embarazo explicándose en detalle el proceso de parto, con algunas nociones sobre los cuidados básicos de recién nacido y la preparación para la lactancia. En la parte práctica se enseña relajación, respiración y gimnasia.
Además estos cursos cumplen una función importantísima como espacio común en donde charlar y conocerse. Allí las futuras mamás comparten inquietudes, aclarando dudas o temores.
Insistimos en recomendarte la necesidad de visitar a tu médico, por lo menos una vez al mes, para seguir de cerca la buena evolución de tu embarazo.
Casi todas las mujeres que han estado embarazadas han sufrido molestias propias, de este período. Es muy probable que vos también experimentes algunas de ellas.
Cansancio y deseos de dormir: es normal. No debe preocuparte. A medida que la gestación avanza este síntoma desaparecerá. En la medida de lo posible, descansá lo que más puedas.
Náuseas: las náuseas matinales y, algunos vómitos son quejas comunes de la embarazada. Un consejito para aliviarlas: comé unas tostadas ó galletitas un rato antes de levantarte por la mañana.
Flujo matinal: es normal desde el primer mes el aumento de la secreción vaginal. No debe preocuparte, salvo que tenga las siguientes características: sanguinolento, con ardor, con mal olor, de color amarillo verdoso.
Acidez: es una sensación de ardor desde la boca del estómago que a veces llega hasta la garganta, más frecuente después de las comidas. Otro consejito: evitá las comidas muy condimentadas, las grasas y los fritos. Comé poca cantidad y varias veces por día.
Frente a los inconvenientes del embarazo, muchos van a querer opinar y darte consejos. Esto puede desorientarte y llevarte a obrar equivocadamente. Lo indicado es consultar a tu médico u obstétrica ante cualquier duda que se te presente.
Otro de los síntomas comunes que pueden darse en el comienzo del Trabajo de Parto es la pérdida del tapón mucoso. Esto no siempre se da en todas las mujeres. A veces sucede que aparece una pérdida muy abundante de un líquido incoloro, eso significa que se ha roto la bolsa de las aguas, y aunque las contracciones regulares no comiencen enseguida hay que concurrir son pérdida de tiempo al médico u obstétrica.
Una vez iniciado el Trabajo de Parto, no es muy conveniente que comas alimentos sólidos porque podrían producirte náuseas o vómitos. Un jugo, un caldo caliente, pueden resultar mejor.
Si estuviste en el Curso de Preparación para el Parto, poné en ejecución los ejercicios de relajación y respiración que practicaste antes.
No pierdas la calma. De tu serenidad depende gran parte del desenvolvimiento natural del proceso. Sin embargo, nuestra sociedad a veces conduce a la mamá que da a luz a sus hijos por cesárea a sentirse, por esa causa, menos mamá.
Es lógico que una mujer quiera recorrer el camino del parto natural, si éste no puede producirse por alguna complicación no prevista y el bebé va a estar más sano y protegido naciendo por cesárea, bienvenido sea el método creado para superar las dificultades que pone la Naturaleza. Tené en cuenta que lo más importante es preservar tu salud y la de tu hijo. No te desanimes.
Cada mujer debe saber que tiene derecho a ser bien tratada, a pedir, a ser escuchada, a transitar de la mejor manera posible esta situación única.
Comer, dormir, caminar son actividades normales en nuestra vida. Hacer el amor también. ¿Por qué entonces dejar de hacerlo ahora? Salvo que el médico te diga que no podés por algún motivo especial (por ejemplo pérdida de sangre ó contracciones) tener relaciones sexuales durante el embarazo NO ESTÁ CONTRAINDICADO.
No te preocupes, NO HAY NINGUNA POSIBILIDAD DE HACERLE DAÑO AL BEBÉ porque el líquido amniótico y la bolsa de las aguas lo protegen... además puede resultare muy placentero.
Probablemente te excitarás fácilmente, debido a los niveles altos de hormonas circulantes. También al hecho de que no tenés que tomar medidas anticonceptivas.
Puede sucederte que el interés sexual disminuya al comienzo del embarazo y en las últimas semanas. Pero esto no significa que debas reprimir tus sentimientos amorosos. Besos, caricias, abrazos, son otras formas posibles de querer y que te quieran.
Cuando el final del embarazo se acerca, puede que encuentres incómodas algunas posturas sexuales. De tu imaginación y la de tu pareja surgirán otras alternativas.
Siempre y cuando te sientas saludable y tengas ganas, no te olvides de tu vida sexual. Disfrútala plenamente.
Comienza una época algo incómoda. No sólo el bebé tiene cada vez menos espacio para moverse, sino que también vas a empezar a sentirte cansada y menos ágil que en los meses anteriores. El ejercicio moderado, bajo supervisión médica, resulta una beneficiosa ayuda para superar las demandas físicas del embarazo y el parto, garantizando la buena oxigenación del bebé. Contribuye también a combatir otros problemas: aumento excesivo de peso, várices, dolores de espalda, estreñimiento, etc. Las caminatas frecuentes y la natación son los ejercicios más aconsejables. Los órganos más importantes de tu bebé (cerebro, corazón, pulmones, hígado, riñones) están desarrollados. Ya podés ir preparando con tranquilidad el equipaje para cuando vayas a internarte al Hospital, Clínica o Sanatorio. Deberás llevar todo lo que necesitas para vos (camisón, toallas, etc.) y para tu bebé (pañales, zoquetes, conjuntos, etc.). Tené todo preparado por que, aunque no es frecuente, puede venir antes de término. Si tu situación económica no te permite comprar lo indispensable, en el Centro de la Mujer, además de poder hacer gratis el Curso de Preparación para el Parto podés solicitar las primeras ropitas del bebé.
La documentación que necesitas llevar cuando te internes es:
Licencia: si trabajás en relación de dependencia, averiguá el derecho que tenés a la Licencia por Maternidad. Para gozarlo, notificá a tu empleador acerca de tu embarazo y presentale un certificado médico donde conste la fecha probable del parto. En esta etapa las alteraciones psíquicas se acentúan; puede que te encuentres más sensible, que necesites mayor protección y que cambies de humor con frecuencia. También podés sentirte cansada y agotarte con facilidad: es posible que tengas un poco de anemia, consultá con tu médico. Cuidá la higiene de tu boca, es el momento de volver al dentista.
Podés tener alteraciones en el sueño. No te pongas nerviosa, si podés dedicale un tiempito a concentrarte sólo en tu hijo. Hablale, mantenete en contacto, él ya puede escucharte.
Debemos decir algo referente a la duración del embarazo. La fecha de parto es variable y sólo un 10% de los nacimientos ocurren en la fecha prevista, es decir 280 días después del último período.
Los últimos días te parecerán eternos. No te obsesiones demasiado con la fecha prevista ya que es normal estar en término desde diez días antes hasta diez después del momento calculado. Parecería que algunos niños requieren un tiempo más largo y otro más corto dentro del útero para un desarrollo y maduración completa. A mediados de este trimestre ya tenés que tener claro cuáles son los síntomas del parto para poder afrontarlo de la mejor manera posible.
Poniendo al niño a mamar en la posición correcta, es decir con la areola (zona oscura que rodea el pezón) dentro de la boca.
Variando las posiciones para amamantar (posición sentada clásica, posición sentada inversa y posición acostada).
Evitando que haga vacío cuando retiras el nene del pecho.
Dándole mamadas seguidas y cortas.
Si igual surgen las grietas se pueden solucionar teniendo en cuenta que:
los rayos solares son la mejor manera de prevenir y curar las grietas (conviene tomar sol directamente sobre los pezones, una ó dos veces por día, durante media hora cada vez).
Si se necesita sacar leche del pecho, bastara con ordeñar manualmente (no conviene usar sacaleches comunes).
Es importante que laves muy bien tus manos antes de dar el pecho.
Para comenzar a amamantar sujetá el pecho con una mano, haciendo presión hacia atrás del pezón con los dedos índice y pulgar o sostené el pezón con dos dedos en tijera. Así el bebé podrá respirar con facilidad pues el pecho estará separado de su nariz.
Debés acercar el niño el pecho hasta que su mejilla lo toque, él mismo girará la cabecita y abrirá la boca. Entonces aproximalo más para que pueda tener el pezón y parte de la aréola en su boca.
Si la boca del bebé aprieta el pezón aún después de terminar de mamar, separalo colocando suavemente un dedo entre sus labios para evitar que el área se lastime.
Si amamantás sentada, la espalda tendrá que estar derecha, nunca hacia atrás.
No hace falta limpiar el pezón antes y después de la mamada. La leche materna contiene antibióticos naturales y gammaglobulina específica que poseen excelente poder bacteriológico. La higiene recomendada es por arrastre en la ducha habitual.

Porque:
Si trabajás no olvides que podés ocupar una parte de tu horario para darle de mamar al bebé. Asesorate para saber cuál es tu situación y así poder hacer uso pleno de este derecho.
Durante el embarazo hay cosas que conviene tener en cuenta. Algunas te las comentamos al pasar, otras las descubrirás sola ó las conocerás por tu propia experiencia ó la de otras mamás. Sin embargo nos parece que no está de más recordarlas ahora.
Para evitar las caries e infecciones dentales y de las encías durante tu embarazo es fundamental el buen cuidado de tu salud bucal comenzando por cepillar adecuadamente los dientes todas las mañanas al despertar, después de cada comida y por las noches antes de acostarte. Además de esta práctica diaria es necesario que visites a tu dentista periódicamente; si tenés caries deben ser reparadas para prevenir futuros problemas, si son necesarios otros trabajos odontológicos de mayor complejidad el dentista deberá consultar con tu médico.
Durante el embarazo es conveniente y aconsejable no tomar ninguna droga ni medicamento, aunque se trate de una aspirina, a menos que sea recetado por el médico.
Muchos medicamentos pueden llegar al bebé a través de la placenta y tener efectos perjudiciales en él. Si estabas tomando alguna medicación antes de comenzar el embarazo, comentalo con tu médico para que te aconseje si tenés que continuarla, interrumpirla o reemplazarla. En caso de surgir algún problema de salud durante el embarazo solamente él será el indicado para aconsejarte acerca del medicamento conveniente para tu problema.
En este tema no te lleves de los consejos de familiares o amigos por más experiencia que les reconozcas.
Por supuesto que fumar no es bueno para la salud en ningún momento, menos aún durante el embarazo. El cigarrillo se convierte en un peligro para la salud del bebé. Las posibilidades de tener un bebé con bajo peso de son más elevadas en madres fumadoras que en aquellas que no lo son. A pesar de todo, si no se puede parar, es importante disminuir significativamente el número de cigarrillos. Lo ideal sigue siendo siempre suprimirlos completamente y este puede ser un buen momento para intentarlo.
Probablemente encuentres que transpiras más de lo acostumbrado debido a que es más activa la eliminación de desechos a través de la piel. El baño frecuente te refrescará, estimulando y relajándote. No existen razones que impidan tomar un baño en cualquier momento del embarazo. Tal vez sea necesario tener especiales precauciones al entrar o salir de la bañera previniendo pérdidas de equilibrio o resbalones. Conviene que alguna persona te ayude cuando el embarazo está muy avanzado porque son frecuentes algunas fallas en la coordinación habitual. Es necesario, además, mantener siempre una correcta higiene personal sin olvidar el lavado de manos antes de comer y después de ir al baño, no sólo para sentirte mejor sino también para prevenirte de diferentes enfermedades (cólera, diarrea, hepatitis, etc.).
Otro tanto puede afirmarse respecto del consumo de alcohol. Si habitualmente representa un inconveniente cuando se bebe sin moderación, durante el transcurso del embarazo se puede volver un problema mayor, dado que también el bebé toma a través de la mamá, y esto puede acarrearle a ambos problemas de salud muchas veces muy serios. Si no es posible interrumpir o moderar el consumo es necesario hablar con el médico para pedirle ayuda.
La única vacuna que necesitas durante esta etapa es la antitetánica. Si se trata de tu primer embarazo te corresponde aplicar la primera dosis al 5º mes, la segunda al 7º mes y la tercera al año de haber aplicado la segunda dosis. Si ya estuviste embarazada antes y te colocaste las tres dosis, es necesaria una dosis de refuerzo. Si tuviste otros embarazos y nunca te vacunaste, no corras riesgos. Vacunate. De esta manera quedarás protegida contra el tétanos. En caso de que tu médico no te lo haya dicho todavía, recordáselo.
Cada mujer reacciona en forma diferente respecto de su embarazo. Puede que vos te sientas feliz o que simplemente toleres la situación. Puede que sientas tristeza por causas que no alcances a determinar. Esto es normal. A muchas mamás les ocurre a medida que van sintiéndose pesadas y más torpes en sus movimientos, que esas sensaciones de tristeza se acentúan hasta llegar a preguntarse si realmente vale la pena todo su esfuerzo.
También pueden sentir cambios bruscos en el estado de ánimo, pasando muy rápidamente de la felicidad a la melancolía. Otras se preocupan por el momento de la internación y el comienzo del Trabajo de Parto, los problemas económicos y la mayoría por la duda fundamental: mi bebé ¿será normal al nacer? La mejor manera de poner remedio a estos estados cambiantes es la comunicación.
Charlar de lo que te importe con alguien que quieras, contarle tus alegrías, tus esperanzas o tus miedos forma parte de las necesidades básicas de la vida y se vuelve más importante durante el embarazo. En esta etapa especial para vos, con tanto para compartir, es fundamental el papel que cumplen tus seres queridos más próximos. Cualesquiera de ella: el papá de tu hijo, si estás con él, tus padres, hermanos, amigos o amigas.
Los que te quieren y están cerca tuyo deberán tratarte con paciencia y cariño para contribuir a quitarte esas ansiedades y ayudarte a comprender que, tanto mejor será tu embarazo cuanto más feliz te sientas durante su transcurso.
Se acerca ya el momento clave para el que venías preparándote desde hace meses. Esos últimos días que te parecían interminables llegan a su fin.
Es el momento de los últimos preparativos para recibir a tu hijo y cuando ese momento llegue, seguro que vas a darte cuenta. Como la flor, el cuerpo de la mujer está preparado por la naturaleza para abrirse instintivamente y dejar paso. El bebé empuja, hace fuerza, estimula al útero y a los músculos de la pelvis para que se estiren, dejen pasar, dejen nacer. Claro que ese dejar nacer a veces duele. Duele el cuerpo, que tiene que hacer horas extras para lograr el estiramiento, la dilatación, la apertura. Muy probablemente estés ansiosa por saber más de cerca qué va a pasar, especialmente si éste es tu primer embarazo.
Durante las últimas semanas vas a notar algunos cambios que te van a dar indicios de que tu bebé está próximo a llegar.
Las contracciones se hacen cada vez más frecuentes y son irregulares. Recién cuando las contracciones se vuelven regulares y rítmicas, podés estar segura de que está comenzando el Trabajo de Parto.
Al comienzo se suele dar una contracción cada 15 o 20 minutos, con una duración de 30 a 35 segundos cada una.
A medida que el trabajo progresa las contracciones se hacen más frecuentes: más o menos una cada 5 minutos, con una duración de 35 a 40 segundos y no desaparecen aunque camines o te acuestes. Ya es el momento entonces para ir al Hospital, Centro de Salud, Clínica o Sanatorio.
Ya estuvimos hablando un poco de este tema, pero no está de más insistir con algunas consideraciones importantes:
Si a pesar de todo lo que hablamos, por algún motivo justificado no podés dar el pecho y tenés que darle mamadera:

Ya estás en tu casa, con un nuevo integrante. Te estás recuperando del parto. A esta etapa se la llama PUERPERIO. Procurá no volverte loca con la avalancha de consejos dispares que te proporcionarán abuelas, tías, amigas y otras madres.
Te vas a sentir embargada por las emociones más dispares, además de un GRAN CANSANCIO. Debés estar preparada.
Depresión post-parto: todo ha salido bien. Tu bebé está sano y hermoso. Sin embargo, puede suceder que la alegría del primer momento se vea empañada por una sensación de vacío. A veces, sin razón aparente, te sentirás decaída y deprimida después del parto.
Tendrás deseos de llorar fácilmente y sin motivo. Es común; se debe en general a cambios que se producen en ti al retornar los órganos a la normalidad. Si tenés ganas de llorar, hacelo; probablemente después te sentirás mucho mejor. Si te sentís así, no te alarmes. Paulatinamente te vas a recuperar.
Entuertos: a medida que el útero se contrae para recobrar su tamaño normal, podés sufrir algunos dolores; son los llamados entuertos y son similares a los dolores menstruales. Si éste es tu segundo embarazo estos dolores pueden ser más severos. También son fuertes cuando empezás a amamantar debido a un reflejo que, con la succión del recién nacido, provoca la contracción uterina.
El cuidado de los puntos: a partir del séptimo día más o menos se te empezarán a caer los puntos de la episiotomía. Cuidate como te lo hayan indicado. No te desanimes, en pocos días la herida estará completamente curada.
Dieta: si estás amamantando necesitas consumir más calorías.
Deberás comer más carne y algo más de frutas y verduras. Esta dieta te evitará también la constipación, tan frecuente en las dos primeras semanas posteriores al parto. No olvides tomar abundante líquido.
Relaciones sexuales: ¿cuándo podés reanudar tu vida sexual?. De acuerdo a cómo te sientas y fundamentalmente si ha cicatrizado la herida de la vagina. La recuperación del organismo materno requiere de un tiempo que puede variar de acuerdo a las condiciones físicas y psíquicas de la madre. Además, el niño necesita durante su primer año de vida la mayor dedicación posible de tu parte. Por eso, antes de reiniciar tu actividad sexual es conveniente que recibas asesoramiento sobre el método anticonceptivo que más te convenga para evitar, por el momento, un nuevo embarazo. Tu ginecólogo será quien te aconseje cuándo podés volver a tener relaciones sexuales completas y orientarte sobre el método anticonceptivo que te convenga. Tené en cuenta que es perfectamente posible quedar embarazada:
Es necesario que todo hombre o mujer tengan la posibilidad de elegir conscientemente la paternidad o maternidad para llevarla adelante con RESPONSABILIDAD.
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